sábado 21 de febrero de 2009

Cuando despiertas y ¡záz! (Two years later)

Un día desperté y comprendí que la situación tenía que cambiar. Ya hace un tiempo que venía arrastrando quejas sin sentido, depresiones... "oh mi vida no tiene sentido aquí, no tengo amigos, ni proyectos, todo es diferente". Padecía de lo que prefiero llamar una "pendejada metida entre cuero y carne" de la que no podía deshacerme, por eso...por pendeja. Y el pobre de Manu sin saber que hacer para consolarme. Lo triste del caso es que estaba completamente equivocada. En Bruselas no me faltan los amigos, ni los viajes, ni proyectos, ni el amor.

Ciertamente, en el Norte todo es diferente, pero en la diferencia reside el encanto. En Bélgica la integración social no es evidente y el clima es tenebroso; siempre nublado y frío. El cielo es gris y muy bajo, tan bajo que puedes casi tocarle. Como decía Jacques Brel en una de sus canciones: Avec un ciel si bas qu'un canal s'est perdu/Avec un ciel si bas qu'il fait l'humilité/Avec un ciel si gris qu'un canal s'est pendu/Avec un ciel si gris qu'il faut lui pardonner [...]. Y Bruselas... esta ciudad siempre tan blanca, tan contradictoria, tan ella que negarla sería un pecado.

Los belgas son gente simpática...y este país es tan complicado como cualquier otro y tan surrealista como el mío. Entonces, me dije que no tenía sentido seguir pensando que todo era una mierda cuando en muchas de las cosas, acciones, situaciones y personas que encontraba en el camino había algo de particular, de interesante y en ocasiones de divertido. Así que decidí aprovechar cada segundo de mi estadía en este país y en este continente, por supuesto. La belle vie, quoi!! Desde que tomé esta desición veo las cosas desde otro punto de vista y me siento feliz.